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La niña de Rajoy

Ayer se acostó tarde…su padre es un político importante a nivel nacional y le prometió que la noche pasada cenaría en casa, lo que no esperaba es que vendría a casa con unos invitados, el concejal de urbanismo de una ciudad importante y el consejero delegado de una gran constructora. La conversación en la cena no iba sobre como alinear los permisos y tiempos entre gobierno autonómico y local para comenzar la obra ya que ambos gobiernos son del mismo partido, mas bien iba sobre las mordidas que se iban a llevar cada uno, incluido el consejero delegado de la constructora; No obstante la niña no se enteró de nada y se aburría, su madre ajena a su situación bebía y festejaba con el resto de comensales que habían llegado a un acuerdo sobre el reparto, la única que se daba cuenta de su aburrimiento y sueño era una chica joven vestida con cofia y mandil, perfectamente podría ser Mary Poppins pero se trataba de la empleada del hogar “Yana Dominguez”, de origen ecuatoriano, de Salinas para mas señas. Por un cúmulo de circunstancias y por consejos transmitidos de boca en boca, tras pasar por varias casas como cuidadora de ancianos y ama de llaves llegó a esta casa por recomendación de una amiga. Aprovechando que la niña necesitaba ir al baño Yana interrumpió la conversación de la cena para decir a la madre de la niña que había terminado de cenar e iba a ponerle el pijama y a llevarla a la cama. La niña sintió alivio ya que esperaba que el martirio de estar en aquella mesa iba a durar hasta que sus padres se dieran cuenta de su sufrimiento, algo poco probable. A veces Yana escogía el momento idóneo para interrumpir la conversación en la cena y la salvaba de algunas situaciones aburridas pero a veces no encontraba el momento o estaba ocupada con alguna ocurrencia de algún comensal que hacía que pasara mas tiempo en la cocina.

comedor
Son las 06:30 y Yana la despierta con la ropa perfectamente limpia y doblaba y empieza a vestirle. Bajan por las escaleras hacía el comedor, al fondo se escuchan los ronquidos de su madre y el agua de la ducha cayendo, su padre se está duchando. Al acercarse al comedor ya huele a café y tostadas y puede ver la mesa vestida y con todos los servicios de desayuno perfectamente formados, ella nunca entendió porque se necesitaba tanta parafernalia para tomar un café y una tostada. En todo caso ni el café, ni las tostadas son para ellas, ella siempre desayuna leche con Frosteis de Kellogs y un vaso de zumo de naranja recién exprimida, intenta ralentizar el tiempo que tarda en desayunar para ver si le da tiempo de ver a su Padre antes de ir al colegio, a veces funciona pero esta vez no hay suerte, justo cuando su Padre comenzaba a bajar las escaleras se detuvo y volvió a subir, seguramente habría olvidado algo importante. Dan tres toques en la cristalera y allí está “Pedro Rubiales”, chófer de profesión, un hombre bajito y menudo y con mal humor, no soporta salir tarde y aguantar el atasco que se forma en la ciudad, señalándole el reloj a Yana hace la señal de “vámonos”. Con prisa Yana le coloca la mochila a la niña y le da un beso ante la mirada de Pedro, el coche espera que se abra la puerta automática de acceso a la calle y sale con precaución ante la mirada de Yana que a veces piensa que las únicas que forman una familia en esa casa son ellas dos.

calle

Pedro atraviesa toda la avenida para salir a la autovía, hay varios colegios púbicos y privados cerca de su casa pero sus padres eligieron un colegio a las afueras de la ciudad, un Colegio Británico donde van los hijos de la gente mas adinerada de la ciudad, su padre quiere que haga amistad con gente de su mismo estatus. Desde el cristal del coche ve todas la mañanas a niños acompañados de sus padres entrar a la boca del metro o esperando el autobús público, ella no se siente afortunada a pesar de estar rodeada de tanta riqueza, piensa que para aquellos niños debe ser una gran aventura coger un metro o un autobús cada día ajena a los problemas que tienen los padres de estos niños para cuadrar sus horarios de trabajo infernales con las trabas que le pone el gobierno, muchos de esos niños están en lista de espera para acceder al comedor, otros en la lista de espera para poder coger el autobús escolar y los hay que no pueden acceder a la ampliación de horario o no pueden pagar alguna actividad extraescolar recurriendo a favores y compromisos de terceras personas o rechazando empleos ya que les saldría mas caro contratar a una cuidadora. Saliendo a la autovía olvida sus últimos pensamientos sin saber que sus padres están creando un monstruo que en un futuro cercano tomará decisiones a través de una empresa o cargo público que afectarán a los problemas de estos niños a los que presume felices.

 

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Publicado en Opinión.

Zurdo ngombe

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